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LF: Es abuso especulación con petróleo

Pidió a los países miembros de Petrocaribe a pronunciarse contra este problema

Fernández durante su participación en la Cumbre. Fuente Externa
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MARACAIBO, Venezuela.

El presidente Leonel Fernández, calificó ayer como “un abuso y un atropello” la especulación que prima a escala mundial en los mercados petroleros y aseguró que ese elemento perturba la economía de los países no productores del crudo.

Tras agotar su turno en la V Cumbre Extraordinaria de Petrocaribe celebrada aquí sostuvo que no hay nada que justifique el incremento contínuo y sistemático del precio del petróleo, al observar que hace apenas diez años el barril del crudo costaba apenas 10 dólares y en la actualidad se sitúa en 147 dólares.

Significó que la especulación en el precio del barril del petróleo se debe, primordialmente, a que el mercado de contratos de compra a futuro no es regulado, donde alguien compra lo que nunca va a recibir y alguien está vendiendo el petróleo que nunca tiene, “y están ganando dinero de ambos lados”.

“Lo que está ocurriendo es un verdadero abuso a escala mundial, lo que está ocurriendo es un atropello, y entendemos que este abuso tiene que ser destacado, tiene que ser señalado, tiene que ser denunciado”, precisó Fernández.

Argumentó que esa volatilidad de los precios del crudo no tiene que ver con los fundamentos de la economía como la oferta y la demanda o la geopolítica, sino con la especulación y los problemas financieros generados por la crisis hipotecaria e inmobiliaria de los Estados Unidos.

Propuesta

Llamó a los países miembros de Petrocaribe a que en la declaración final del cónclave se alerte sobre el hecho de que la especulación excesiva no regulada en los mercados internacionales se ha convertido en un factor decisivo en el incremento desmedido y desproporcionado de los precios de los combustibles fósiles.

Fernández planteó que se regule ese mercado y, en segundo término, se incremente de un 6% a un 50% el costo marginal o depósito que se hace para esos contratos a futuro, con el objetivo de que disminuya la especulación en los mercados financieros internacionales y el petróleo llegue a su precio real.

“Nosotros consideramos, siguiendo las indicaciones de los expertos, que eliminado el factor especulativo, el petróleo que hoy cuesta 147 dólares el barril se desplomaría a 90 dólares el barril”, sostuvo Fernández ante sus colegas.

Dijo entender que con estas medidas se contribuiría enormemente a la estabilidad macroeconómica, a la disminución del factor inflacionario y a una incidencia en los precios de los productos de consumo masivo de los países no productores del crudo.

Ante la matrícula de los países miembros de Petrocaribe, el mandatario aseguró que el capitalismo de casino y de apuesta a la bolsa de valores, hoy día se ha convertido en la principal fuerza de desestabilización de la economía global, generando trastornos y vaivenes.

Petrocaribe es una alianza en materia petrolera entre algunos países del Caribe con Venezuela, en que el país sudamericano vende petróleo a previo preferencial.

Fernández considera que Venezuela está dando una lección al mundo “de que frente a la especulación, frente a la avaricia, frente a la búsqueda insaciable de riquezas también puede prevalecer la solidaridad y la generosidad”.

Propuso que los países productores y exportadores, en un acto de solidaridad y a través del sistema de Naciones Unidas, reciclen parte de las ganancias de los últimos 12 años en préstamos blandos a largos plazos y en inversiones directas en aquellos países que han sido afectados severamente.

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julio 14, 2008 Posted by | Politica | Deja un comentario

Que es el Coran

El Corán es el libro sagrado del Islam, que para los musulmanes contiene la palabra de Dios (Allāh, الله), revelada a Mahoma (Muhammad, محمد), quien recibió estas revelaciones por medio del ángel Gabriel (Yibrail o Yibril, جبريل).

En una denominación más arcaica, se le conoce con el nombre de Alcorán, también escrito Quran o Korán (árabe القرآن [al-qurʼān], literalmente “la recitación”; el nombre completo es Al Qur’ān Al Karīm o El noble Corán).

Durante la vida del profeta Mahoma, las revelaciones eran transmitidas oralmente o escritas en hojas de palmeras, trozos de cuero o huesos, etc. A la muerte del profeta, en 632, sus seguidores comenzaron a reunir estas revelaciones, que durante el Califato de Utman ibn Affan (عثمان بن عفان) tomaron la forma que hoy conocemos, 114 capítulos (azoras, سورة), cada uno dividido en versículos (aleyas, آيات).

El Corán toma muchos personajes que aparecen en los libros sagrados del judaísmo y el cristianismo (Torá y Biblia) y en la literatura devota (por ejemplo, los libros apócrifos), con muchas diferencias en detalle. Personajes bíblicos muy conocidos como Adán, Noé, Abraham, Moisés, Jesús de Nazaret y Juan Bautista aparecen mencionados como profetas islámicos.

Los musulmanes dicen del Corán que es la palabra “eterna e increada” de Dios; por ello su transmisión debería realizarse sin el menor cambio en la lengua originaria, el árabe clásico, lengua en consecuencia considerada sagrada a todos los efectos. El Corán ha sido traducido a muchos idiomas, principalmente pensando en aquellos creyentes cuyas lenguas no son árabes. Aún así en la liturgia se utiliza exclusivamente el árabe, ya que la traducción únicamente tiene valor didáctico, como glosa o instrumento para ayudar a entender el texto original. De hecho, una traducción del Corán ni siquiera se considera que sea un Corán.

Origen y desarrollo [editar]

Este tema ha generado mucha controversia porque los especialistas islámicos parten de la presunción que el Corán es un texto incorrupto y divino, mientras que los especialistas laicos lo ven como un texto humano semejante a cualquier otro. Tales divergencias hacen que sea necesario conocer ambas versiones de la historia. El Corán reta a los lectores a que encuentren alguna contradicción o divergencias en él y les enfatiza que no la encontrarán, puesto que al suponerse de origen divino no debería haber contradicciones en él.

El Corán como doctrina eterna [editar]

Las variedades más extendidas de la teología musulmana consideran que el Corán es eterno y que no fue creado. Tomando en cuenta que los musulmanes creen que figuras bíblicas tales como Moisés y Jesús predicaron el islam, la doctrina de la revelación inmutable y no creada implica que las contrtos más antiguos (la Torá y la Biblia) y el Corán se deben a que los primeros fueron objeto de la degeneración humana.

No obstante, algunos movimientos liberales del Islam, y particularmente las sectas mu’tazili e ismailí, implícita o explícitamente cuestionan la doctrina de un Corán no creado cuando realizan ciertas preguntas relacionadas a la aplicación de la ley islámica. Algunos pensadores contemporáneos, como Reza Arslan, han argüido que tales leyes fueron creadas por Dios para solucionar las necesidades particulares de la comunidad de Mahoma. Otros rebaten que tales leyes no difieren en nada de la ley mosaica.

Entre las razones ofrecidas por la crítica de la doctrina del Corán eterno se encuentra su implicación en el tawhid, o la unidad de Dios. El pensamiento de que el Corán es la palabra eterna y no creada de Dios y que siempre ha existido junto a Él podría llevar a pensar en un concepto plural de la naturaleza de Dios por musulmanes que no comprendan el verdadero sentido de lo que respecta al tawhid (lo cual podría conducir a que algunos musulmanes consideran el pecado de shirk o idolatría, de la asociación de una cosa con Dios). Preocupados de que esta interpretación parezca hacer eco del concepto cristiano de la Palabra eterna de Dios logos, algunos musulmanes, y particularmente los mu’tazilíes han rechazado la noción de la eternidad del Corán. Sin embargo, la mayoría de los musulmanes opinan que esta visión de los mu’tazilíes es producto de la no comprensión profunda de la naturaleza misma del corán y de su relación con el tawhid.

Según especialistas islámicos [editar]

Según la tradición, Mahoma no podía leer ni escribir sino que, simplemente, recitó lo que le era revelado para que sus compañeros lo escribieran y memorizaran. Algunos exegetas creen que esta tradición de que Mahoma no podía leer ni escribir está en contradicción con el texto coránico mismo por doble partida: primero el Corán anuncia que el profeta “no solía leer ni escribir” es decir no era dado a la lectura o la escritura, esto no quiere decir que no supiera hacerlo, pero existe otra aleya susceptible de ser interpretada como indicio de que sabía leer, la número dos de la azora “La Congregación”: “Fue Él (Dios) quien levantó de entre los iletrados un Apostol de entre ellos mismos, recitando Sus Señales, purificándoles y enseñándoles el Libro y la sabiduría…” Los simpatizantes del Islam tienen por verdad que la redacción del texto coránico existente hoy corresponde puntualmente a lo que fue revelado al Profeta Mahoma, es decir, las palabras textuales de Dios entregadas a Mahoma por medio del arcángel Gabriel.

Los acompañantes de Mahoma, según las tradiciones musulmanas, empezaron a registrar las azoras de forma escrita antes de que su líder muriera en el año 632. Esta práctica de escribir las revelaciones a medida que le llegaban al profeta era una libertad que todos los testigos de los momentos en que ocurrían las revelaciones podían tomarse, aunque se trataba de una reabundancia literaria ya que el Corán fue compilado bajo los auspicios del profeta mismo. Basta decir que entre todos los coranes que existen hoy y han existido no hay ninguna diferencia. Existe solo una versión del Sagrado Coran, las copias de varias azoras escritas durante su vida se citan con frecuencia en las tradiciones. Por ejemplo, en la historia de la conversión de Umar ibn al-Jattab (momento en que Muhammad todavía estaba en La Meca), se dice que su hermana estaba leyendo un texto de la azora Ta-Ha. En Medina, se dice que alrededor de sesenta y cinco acompañantes actuaron como escribas para él en algún momento o en otro. El profeta los llamaba para que escribieran las revelaciones justo después de tenerlas.

Una tradición documenta que la primera recopilación completa del Corán fue hecha durante el mandato del primer califa, Abu Bakr as-Siddiq. Zayd ibn Thabit, que había sido uno de los secretarios de Muhammad, “reuniendo el Corán a partir de varias piezas de hueso y de los pechos (es decir, ‘los recuerdos’) de los hombres”. Esta recopilación fue conservada por Hafsa bint Umar, hija del segundo califa Umar y una de las viudas de Mahoma, Esto eran esfuerzos individuales, como un alumno asistiendo a clases y tomando nota, El Sagrado Corán fue revelado y compilado bajo los auspicios del Sagrado Profeta Muhammad.

Durante el califato de Utman ibn Affan, hubo disputas relativas a la recitación del Corán. En respuesta, Utman decidió codificar, estandarizar y transcribir el texto. Se dice que Utman comisionó a un comité (que incluía a Zayd y varios miembros prominentes de Quraysh) para poder producir una copia estándar del texto.

Según algunas fuentes, esta recopilación se basó en el texto conservado por Hafsa. Otras versiones indican que Utman hizo esta recopilación de manera independiente y que el texto de Hafsa habría sido llevado adelante y que, al final, se encontró que los dos textos coincidían perfectamente. Sin embargo, otros documentos omiten por completo referencias a Hafsa.

Los eruditos musulmanes afirman que si el califa hubiera ordenado la recopilación del Corán, este nunca habría sido relegado al cuidado de una de las viudas del profeta. Posiblemente la historia haya sido inventada para aproximar en el tiempo la muerte del profeta y la recopilación del texto.

Cuando terminó el proceso de recopilación, entre los años 650 y 656, Utman envió copias del texto final a todos los rincones del imperio islámico y ordenó la destrucción de todas las copias que difirieran de la nueva versión.

Varios de los manuscritos, incluyendo el manuscrito de Samarkanda, son reivindicados como copias originales de las enviadas por Utman; no obstante, muchos especialistas, occidentales e islámicos, dudan que sobreviva algún manuscrito utmánico original.

En lo que respecta a las copias que fueron destruidas, las tradiciones islámicas aseguran que Abdallah Ibn Masud, Ubay Ibn Ka’b y Alí, el sobrino de Mahoma, habían preservado algunas versiones que diferían en algunos aspectos del texto utmánico que es considerado ahora por todos los musulmanes. Los especialistas musulmanes registran determinadas diferencias entre las versiones, las cuales consisten casi totalmente en variantes léxicas y ortográficas o diferentes conteos de versos. Se ha registrado que los tres (Ibn Masud, Ubay Ibn Ka’b y Alí) aceptaron el texto utmánico como la autoridad definitiva.

La versión de Utman se compuso según un viejo estilo de escritura árabe que dejaba por fuera casi todas las marcas vocálicas, por esta razón la escritura se puede interpretar y leer de varias formas. Este escrito utmánico básico se ha llamado rasma y, con algunas diferencias menores, es la base de varias tradiciones orales de recitación. Para fijar estas recitaciones y prevenir cualquier error, los escribanos y eruditos comenzaron a anotar las rasmas utmánicas con varias marcas diacríticas —puntos y demás— para indicar la forma en que las palabras debían ser pronunciadas. Se cree que este proceso de anotación comenzó alrededor del año 700, poco tiempo después de la compilación de Utman, y que terminó aproximadamente en el año 900. El texto del Corán más usado en la actualidad está basado en la tradición de recitación de los Hafs, tal y como fue aprobado por la Universidad Al-Azhar de El Cairo, en 1922, (para más información relacionada con las tradiciones de recitación, refiérase a Recitación coránica, más adelante en este mismo artículo).

Según especialistas seglares [editar]

Aunque muchos eruditos concuerdan con varios de los aspectos señalados por las tradiciones islámicas relativas al Corán y sus orígenes, algunos especialistas escépticos aseguran que Mahoma mismo compuso los versos y las leyes que integran el texto y que se las atribuyó a Dios para darles legitimidad; agregan que sus seguidores memorizaron y escribieron sus revelaciones y que numerosas versiones de estas revelaciones circularon después de su muerte en el año 632; aseguran asimismo que Utman ordenó la recopilación y el ordenamiento de esta masa de material entre 650 y 656, lo cual también es descrito por los eruditos islámicos. Los eruditos occidentales señalan muchas características del Corán (sus repeticiones, su ordenamiento, la mezcla de estilos y géneros) como signos de un muy humano proceso de recopilación que nada tiene que ver con cosas divinas.

Estos eruditos escépticos explican las numerosas similitudes entre el Corán y las escrituras hebreas argumentando que Mahoma le enseñaba a sus seguidores lo que él pensaba que era historia universal, tal y como lo había escuchado de las bocas de judíos y cristianos que había encontrado en Arabia y durante sus viajes. Ciertos eruditos seglares también debaten la creencia islámica de que todo el Corán fue enviado por Dios a la humanidad. En este sentido, notan que en numerosos pasajes Dios es aludido directamente en tercera persona, o bien, cuando la voz narrativa jura por varios entes, incluyendo a Dios. Otros especialistas tienen aun menos deseos de atribuirle el Corán entero a Mahoma, arguyendo que no hay una verdadera prueba de que el texto haya sido compilado bajo el mandato de Utman, puesto que las más viejas copias conservadas del Corán completo datan de varios siglos después de Utman (la más vieja copia existente del texto completo es del siglo IX). Alegan que el Islam se formó lentamente, durante los siglos transcurridos tras las conquistas musulmanes y en la medida en que los conquistadores islámicos iban elaborando sus propias creencias en respuesta de los desafíos judío y cristiano. Una propuesta influyente en este punto de vista fue la del Dr. John Wansbrough, un académico inglés. Sin embargo, los escritos de Wansbrough estaban redactados en un estilo denso, complejo y casi hermético y ha tenido una gran influencia en los estudios islámicos a través de sus estudiantes, Michael Cook y Patricia Crone y no tanto por sus propios escritos. En 1977, Crone y Cook publicaron un libro llamado Hagarism, en el que se sostiene que:

“Básicamente, el Corán carece de una estructura central, frecuentemente es oscuro e inconsecuente tanto en lengua como en contenido; es superficial en su concatenación de materiales dispersos y muy dado a la repetición de pasajes enteros en versiones que presentan variantes. Partiendo de todo esto, se puede argumentar plausiblemente que el libro es el producto de la edición imperfecta y morosa de materiales provenientes de una pluralidad de tradiciones”. (Patricia Crone y Michael Cook, Hagarism: The Making of the Islamic World, Cambridge, 1977, p. 18). (Traducción de Sergio Arroyo Molina).

Este libro fue extremadamente controvertido en su tiempo, pues desafiaba no solo la ortodoxia musulmana, sino las actitudes prevalecientes entre los mismos islamistas seglares. Wansbrough fue criticado por su interpretación del Corán y por la mala interpretación de las palabras originales en árabe. Crone y Cook se han desdicho de algunos de sus argumentos extremos en el sentido de que el Corán evolucionó a lo largo de varios siglos, pero todavía sostienen que la tradición de lectura sunita es muy poco fiable, pues proyecta su ortodoxia contemporánea en el pasado —del mismo modo que si los exégetas del Nuevo Testamento quisieran comprobar que Jesús era católico o metodista.

Fred Donner ha argüido contra Crone y Cook, en lo relativo a la temprana fecha de la recopilación del Corán, basado en sus lecturas del propio texto. Él apunta que si el Corán hubiera sido recopilado a lo largo de los tumultuosos siglos iniciales del Islam (con sus vastas conquistas, expansión y los sangrientos incidentes entre los rivales del califato) habría habido evidencia de esta historia en el texto. No obstante, no hay nada en el Corán que no refleje las cosas conocidas de la temprana comunidad musulmana.

Algunos aseguran que los hallazgos arqueológicos de 1972 pueden arrojar luz acerca de los orígenes del Corán. En ese año, durante la restauración del Gran Mezquita de San’a, en Yemen, los obreros se toparon con un “cementerio de papeles” que contenía decenas de millares de papeles en que se leían fragmentos del Corán (los ejemplares del Corán todavía son desechados de esta manera, pues se considera impiedad tratar el texto sagrado como si fuera basura ordinaria). Se creyó que algunos de esos fragmentos eran los textos coránicos más antiguos que se han encontrado. El especialista europeo Gerd R. Puin ha estudiado estos fragmentos y ha publicado no solamente un corpus de textos, sino también algunos descubrimientos preliminares. Las variantes de los textos descubiertos parecen coincidir con ciertas variantes menores reportadas por algunos eruditos islámicos en sus descripciones de las variantes del Corán, que una vez estuvieron en posesión de Abdallah Ibn Masud, Ubay Ibn Ka’b y Alí, y que fueron suprimidas por órdenes de Utman.

Interpretación del Corán [editar]

Hasta la escritura sagrada más clara parece inducir a comentarios e interpretaciones. El Corán ha producido un gran corpus de comentarios y explicaciones. Como se comentó anteriormente, los musulmanes tardíos no siempre comprendían la lengua del Corán, no entendieron ciertas alusiones que eran claras a los primeros musulmanes y estaban extremadamente preocupados en reconciliar las contradicciones y los conflictos aparentes en el Corán. Los comentadores glosaron el árabe, explicaron las alusiones y, acaso más importantemente, decidieron qué versos coránicos habían sido revelados primero en la carrera profética de Mahoma (lo cual era apropiado para la naciente comunidad musulmana) y cuáles habían sido revelados después, cancelando o abrogando el texto original. Los recuerdos de las “ocasiones de revelación”, es decir, las circunstancias en que Mahoma había hecho públicas las revelaciones, también fueron recopiladas, pues se pensaba que podrían explicar algunas oscuridades.

Por todas estas razones, fue extremadamente importante para los comentadores explicar cómo fue revelado el Corán —cuando y bajo qué circunstancias. Muchos comentarios o tafsir, concernían a la historia. Los primeros tafsir son unas de las mejores fuentes de la historia islámica. Algunos comentadores famosos son al-Tabari, az-Zamakhshari, at-Tirmidhi y Ibn Kathir. Generalmente estos comentarios clásicos incluían todas las interpretaciones comunes y aceptadas, mientras que los comentarios de los fundamentalistas modernos, como el escrito por Sayyed Qutb tienden a dar solo una de las interpretaciones posibles.

Los comentadores se sienten muy seguros de las exactas circunstancias que motivaron algunos versos, como la azora Iqra o las aleyas 190-194, de la azora al-Baqarah. Pero en algunos casos (como la azora al-Asr), lo más que se puede decir es en qué ciudad estaba viviendo Mahoma en ese momento. En otros casos, como con la azora al-Kawthar, los detalles de las circunstancias están en disputa, pues diversas tradiciones entregan versiones diferentes.

Las más importantes “ayudas exteriores” que se han usado para interpretar los significados del Corán son las hadith — la colección de tradiciones en las que algunos eruditos musulmanes (los ulema) basaron la historia y las leyes islámicas. Los especialistas han inspeccionado las miles de páginas de las “hadith”, intentando descubrir cuáles eran ciertas y cuáles eran fabricaciones. Un método muy utilizado era el estudio de la cadena de narradores, los isnad, a través de los cuales fue transmitida la tradición.

Obsérvese que aunque se dice que ciertos hadith — los hadith qudsi —, registran las palabras no canónicas que Dios le dirigió a Mahoma, o el sumario de estas, los musulmanes no consideran que estos textos sean parte del Corán.

Similitudes entre el Corán y la Biblia [editar]

El Corán retoma las historias de muchos de los personajes y eventos que aparecen en los libros sagrados de los judíos y los cristianos (La Torá, La Biblia) y la literatura devocional (Los libros apócrifos y el Midrash), aunque difiere en muchos detalles. Ciertos personajes bíblicos muy bien conocidos, como Adán, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Juan el Bautista y Jesús son mencionados en el Corán como Profetas del Islam.

La recitación del Corán [editar]

La palabra Corán, generalmente, es traducida como “recitación”, en indicación de que no puede existir como un simple texto. Siempre ha sido transmitido oralmente al mismo tiempo que gráficamente.

Para al menos ser capaz de realizar una salat (oración), una obligación indispensable en el Islam, un musulmán tiene que aprender al menos algunas azoras del Corán (generalmente, empezando con la primera azora, al-Fatiha, conocida como “los siete versos repetidos”, y luego avanzando hasta las más cortas que están al final del libro).

Una persona que pueda recitar todo el Corán se llama qāri’ (قَارٍئ) o hāfiz (términos que se traducen como “recitador” o “memorizador,” respectivamente). Mahoma es recordado como el primer hāfiz. El canto (tilawa تلاوة) del Corán es una de las bellas artes del mundo musulmán.

Escuelas de recitación [editar]

Existen diversas escuelas de recitación coránica y todas constituyen pronunciaciones permitidas del rasm utmánico. Hoy existen diez recitaciones canónicas y cuatro no canónicas del Corán. Para que una recitación sea canónica tiene que cumplir con tres condiciones:

  1. Debe coincidir con la recopilación, el “rasm”, de Utman, letra por letra.
  2. Debe respetar las leyes sintácticas del idioma árabe.
  3. Debe tener un isnad continuo al profeta Mahoma a través de un tawatur, lo cual quiere decir que debe ser relatada por un gran grupo de personas a otro a lo largo de una cadena de “isnad”.

Ibn Mujahid documentó siete recitaciones de este tipo y Ibn Al-Jazri agregó tres. Se trata de:

  1. Nafi` de Medina (169/785), transmitida por Warsh y Qaloon
  2. Ibn Kathir de La Meca (120/737), transmitida por Al-Bazzi y Qonbul
  3. Ibn `Amer de Damasco (118/736), transmitida por Hisham y Ibn Zakwan
  4. Abu `Amr de Basra (148/770), transmitida por Al-Duri y Al-Soosi
  5. `Asim de Kufa (127/744), transmitida por Sho`bah y Hafs
  6. Hamza de Kufa (156/772), transmitida por Khalaf y Khallad
  7. Al-Kisa’i de Kufa (189/804), transmitida por Abul-Harith y Al-Duri
  8. Abu-Ja`far de Medina, transmitida por Ibn Wardan y Ibn Jammaz
  9. Ya`qoob de Yemen, transmitida por Ruways y Rawh
  10. Khalaf de Kufa, transmitida por Ishaaq y Idris

Estas recitaciones difieren en la vocalización (tashkil تشكيل) de unas cuantas palabras, las cuales a su vez le dan a la palabra un significado diferente, según las reglas de la gramática árabe. Por ejemplo, la vocalización de un verbo puede cambiar su voz activa y pasiva. También puede cambiar su formación, lo que implica la intensidad, por ejemplo. La vocales se pueden cambiar en su cantidad (es decir, se pueden alargar o acortar) y las pausas glotales (hamzas) pueden agregarse o elidirse, según las reglas respectivas de la recitación en particular. Por ejemplo, el nombre del Arcángel Gabriel se puede pronunciar de manera diferente en distintas recitaciones: Jibrīl, Jabrīl, Jibra’īl, y Jibra’il. El nombre “Qur’ān” se pronuncia sin la pausa glotal (como en “Qurān”) en una recitación y el nombre del profeta Ibrāhīm se puede pronunciar Ibrāhām en otra.

Las narraciones más usadas son las de Hafs (حفص عن عاصم), Warsh (ورش عن نافع), Qaloon (قالون عن نافع) y Al-Duri a través de Abu `Amr (الدوري عن أبي عمرو). Los musulmanes creen firmemente que todas las recitaciones canónicas fueron recitadas por el Profeta mismo, citando la respectiva cadena de narración isnad canónica y las aceptan como válidas para la adoración como una referencia para las leyes de Sharia. Las recitaciones no canónicas son llamadas “explicativas” por su papel de darle diferentes perspectivas a un verso o ayah dado. Hoy varias personas poseen el título de “Memorizador de las Diez Recitaciones”, lo cual se considera el máximo honor en las ciencias del Corán.

Consideraciones de estilo [editar]

Formato del Corán [editar]

Imagen del Corán

Imagen del Corán

El Corán consiste en 114 azoras (capítulos) compuestas a su vez por un total de 6.236 aleyas (versos) dejando por fuera 112 de los 113 bizmillas con que empiezan las azoras pues son idénticos (“En el nombre de Dios, el Compasivo y Misericordioso”) y, por lo general, se dejan sin enumerar. De manera alternativa, se pueden incluir los bizmillas en el conteo de los versos, lo cual arroja un número de 6.348 aleyas. El número exacto de aleyas ha sido discutido, no por una disputa relativa al contenido del Corán sino debido a los métodos de conteo. Varios “musulmanes de El Corán original” han rechazado dos versos del Corán por considerarlos espurios y trabajan con la suma de 6.346). Por lo general, los musulmanes no se refieren a las azoras por sus números sino por un nombre derivado del texto de cada azora. Las azoras no están dispuestas en orden cronológico (en el orden en el que los estudiosos islámicos suponen que fueron reveladas) sino que están ordenadas según el tamaño, aunque no de manera exacta; también se cree que este método es de inspiración divina. Luego de una breve introducción, aparece en el Corán la azora más larga y el texto concluye con las más cortas. Se dice que hay aproximadamente 77.639 letras en el .

El Corán dividido para la lectura y la recitación [editar]

Además de la división en azoras —y muy independientes de esta—, existen varias formas de dividir el Corán en secciones de similar tamaño que facilitan la lectura, la recitación y la memoria. Las siete manzil (estaciones) y las treinta juz’ (partes) se pueden usar para trabajar con todo el Corán durante una semana o un mes (un mandil o un juz’ por día). Un juz’ se puede dividir en dos ahzab (grupos), y cada ahzab se puede subdividir en cuatro cuartos. Una estructura diferente ofrece el ruku’at, en la cual aparecen unidades semánticas que se asemejan a párrafos y que se componen aproximadamente de diez aleyas.

Un hafiz es un hombre que ha memorizado todo el texto del Corán. Se cree que hay millones de ellos, desde niños hasta ancianos; muchos niños y adultos incluidos muchos que no pueden leer árabe, memorizan el Corán parcialmente o en su totalidad. Para realizar la salat (oración) se necesita memorizar el texto al menos de forma parcial el texto.

El inicio de las azoras [editar]

Todos los capítulos, con excepción de uno, empiezan con las palabras Bismillah ir-Rahman ir-Rahim, “En el nombre de Dios, el más Clemente, el más Misericordioso”. Veintinueve azoras empiezan con letras tomadas de un subconjunto restringido del alfabeto árabe; así, por ejemplo, la azora Maryam empieza “Kaf. Ha. Ya. ‘Ain. Sad. (Esta es) una canción de la Misericordia de vuestro Señor a Su sirviente Zakariya” (19:2).

Aunque ha habido alguna especulación sobre el significado de estas letras, el consenso de los eruditos musulmanes es que su sentido último está más allá de la capacidad de entendimiento humano. Sin embargo, se ha observado que, en cuatro de los 29 casos, estas letras aparecen seguidas casi inmediatamente por la mención misma de la revelación coránica. Los esfuerzos de los académicos occidentales han sido provisionales; una propuesta, por ejemplo, fue que se trataba de las iniciales o los monogramas de los escribas que originalmente escribieron las azoras.

El orden temporal de los versos coránicos [editar]

La creencia en el origen divino, directo e incorrupto del Corán es considerado fundamental por la mayoría de los musulmanes. Esto trae como consecuencia directa la creencia de que el texto no tiene errores ni inconsistencias.

“Este es el libro, de guía segura y el que no da lugar a ninguna duda, para aquellos que temen a Alá” (Azora al-Baqarah, versículo 2).

A pesar de esto, a veces ocurre que unos versos prohíben una práctica determinada mientras que otros la permiten. Esto es interpretado por los musulmanes a la luz de la cronología relativa de los versos: debido a que el Corán fue revelado durante el curso de 23 años, muchos de los versos fueron clarificados o relacionados (mansūkh) con otros versos. Los comentadores musulmanes explican esto afirmando que Mahoma fue dirigido de manera tal que pudiera liderar a un pequeño grupo de creyentes por el camino recto, en vez de revelarles de una sola vez el rigor total de la ley. Por ejemplo, la prohibición del alcohol fue llevada a cabo de forma gradual, no de inmediato. El verso más antiguo les dice a los creyentes “No se aproximen a las oraciones con una mente nublada, a menos que puedan entender todo lo que dicen” (4:43), se trata entonces de una prohibición de la ebriedad, pero no del consumo de alcohol: “Si piden consejo sobre el vino y el juego, diles: ‘Hay algún provecho en ellos para los hombres, pero el pecado es más grande que el provecho’” (2:219).

Finalmente, en algunos casos la mayoría de los académicos musulmanes aceptan la doctrina de la “abrogación” (naskh), según el cual los versos revelados más tarde a veces están por encima de los versos entregados anteriormente. Cuáles versos abrogan a cuáles otros, es una cuestión generadora de controversia.

El lenguaje del Corán [editar]

El Corán fue uno de los primeros textos que se redactó en árabe. Se halla escrito en una forma temprana del árabe clásico que se conoce en español como árabe “coránico”. No hay muchos otros ejemplos de la lengua árabe de esta época (algunos especialistas consideran que las Mu’allaqat u Odas suspendidas son ejemplos de árabe preislámico; otros consideran que fueron escritas antes de Mahoma. De cualquier manera, solo sobreviven cinco inscripciones en árabe preislámico).

Poco tiempo después de la muerte de Mahoma, en 632, el Islam se expandió más allá de Arabia y conquistó mucho de lo que era entonces el mundo “civilizado”. Había millones de musulmanes en el extranjero con quienes los gobernadores árabes tenían que comunicarse. Por consiguiente, la lengua cambió rápidamente en respuesta a la nueva situación, perdiendo los casos y el vocabulario oscuro. Unas cuantas generaciones después de la muerte del profeta, muchas palabras usadas en el Corán ya se habían vuelto arcaísmos. Debido a que el lenguaje beduino había cambiado a un ritmo mucho más lento, los primeros lexicógrafos árabes recurrieron al beduino para explicar palabras o dilucidar cuestiones gramaticales. En buena medida debido a las necesidades religiosas de explicar el Corán al pueblo, la gramática y la lexicografía árabes se convirtieron en ciencias importantes, y el modelo para el lenguaje literario sigue siendo hasta el día de hoy el árabe usado en los tiempo coránicos, y no las variantes habladas en la actualidad.

Los musulmanes aseguran que el Corán es destacable por su poesía y por su belleza y que su perfección literaria es una evidencia de su origen divino. Debido al hecho de que esta perfección solo es perceptible para los que hablan árabe, se considera que el texto original en árabe es el “verdadero” Corán. En general, las traducciones a otras lenguas son tenidas como simples glosas, en tanto interpretaciones, de las palabras directas de Dios.

Las tradiciones imperantes en la traducción y la publicación del Corán sostienen que cuando el libro es publicado simplemente debería titularse El Corán y, asimismo, debería incluir siempre un adjetivo calificativo (que evite cualquier confusión con otras “recitaciones”), este es el motivo por el cual la mayoría de las ediciones disponibles del Corán se llaman El glorioso Corán, El noble Corán y otros títulos similares.

Existen numerosas traducciones del Corán a lenguas occidentales, llevadas a cabo por conocidos estudiosos islámicos. Cada traducción es un poco diferente de las otras y muestra la habilidad del traductor para verter el texto de una forma que sea al mismo tiempo fácil de entender y que mantenga el sentido original.

Prácticamente, todos los eruditos islámicos son capaces de leer y comprender el Corán en su forma original y, de hecho, la mayoría se lo sabe de memoria íntegramente.

El género literario del Corán [editar]

El Corán mezcla la narrativa, la exhortación y la prescripción legal. Por lo general, las azoras combinan estos tres tipos de secuencias textuales y no siempre de maneras que resultan obvias para el lector, sino algunas veces de formas inexplicables. Los musulmanes señalan que el estilo único del Corán es un indicio más de su origen divino.

Existen muchos elementos que se repiten en el Corán: epítetos (“Señor de los cielos y la tierra”), oraciones (“Y cuando dijimos a los ángeles: ‘Postraos ante Adán’, todos se postraron”), e incluso historias, como la historia de Adán. Los especialistas musulmanes explican estas repeticiones como una forma de enfatizar y explicar diferentes aspectos de temas importantes. Asimismo, los académicos señalan que las traducciones a las lenguas occidentales demandan grandes cambios en la redacción y en el orden para poder mantener la explicación y el significado específicos.

El Corán oscila entre la rima y la prosa. Tradicionalmente, los gramáticos árabes consideran que el Corán es un género único en sí mismo. No es ni poesía (definida como palabras con métrica y rima) ni tampoco prosa (definida esta como una conversación normal, pero sin métrica ni rima, saj’).

El Corán en ocasiones utiliza rima asonante entre los versos sucesivos; por ejemplo, en el inicio de la azora “al-Faǧr”:

Wa-l-faǧr(i),
Wa layâlin ʿašr(in),
Wa-š-šafʿi wa-l-watr(i)
Wal-layli ‘iḏâ yasr(î),
Hal fî ḏâlika qasamun li-ḏî ḥiǧr(in).

o, para dar un ejemplo menos asonante, la azora “al-Fîl”:

‘A-lam tara kayfa faʿala rabbuka bi-‘aṣḥâbi l-fîl(i),
‘A-lam yaǧʿal kaydahum fî taḍlîl(in)
Wa-‘arsala ʿalayhim ṭayran ‘abâbîl(a)
Tarmîhim bi- ḥiǧâratin min siǧǧîl(in)
Fa-ǧaʿalahum ka-ʿaṣfin ma’kûl(in).

Obsérvese que las vocales finales de verso se dejan sin pronunciar cuando estos se pronuncian de manera aislada, se trata del fenómeno regular de las pausas en el árabe clásico. En estos casos, “î” y “û” riman a menudo y hay una cierta búsqueda de variación en las consonantes en posición final de sílaba).

Algunas azoras también incluyen un refrán que se repite varias veces, por ejemplo “ar-Rahman” (“¿Entonces cuál de los favores de tus señores negaréis?”) y “al-Mursalat” (“¡Reproches ese día a los que repudien!”).

El Corán del siglo XVIII [editar]

Los estudiosos islámicos del Corán dividen los versículos del libro en dos partes: los revelados en La Meca y los revelados en Medina después de la Héjira. En general, las azoras más viejas, de la Meca, tienden a contar con versículos más cortos, mientras que las de Medina, que lidian con cuestiones legales, son más largas. Contrástense las azoras de La Meca transcritas antes y unos versículos como los de “al-Baqara”, 229:

“Los divorcios se pueden llevar a cabo dos veces, después de lo cual debe reanudarse el matrimonio en forma honorable, o bien disolverse de buenas maneras. No es correcto que los hombres les quiten a sus esposas los regalos que les hayan dado, excepto cuando ambas partes teman no ser capaces de mantenerse dentro de los límites impuestos por Alá. Si los jueces realmente temen que ellos no sean capaces de mantenerse dentro de los límites impuestos por Alá, no hay culpa en ninguno de ellos si ella da algo a cambio de su libertad. Estos son los límites ordenados por Alá, de modo tal que nos los violentéis, puesto que si alguien violenta los límites de Alá, esa persona se hará daño a sí mismo y a los demás”.

Del mismo modo, las azoras de Medina tienden a ser más largas; entre estas se encuentra la más larga del Corán: “al-Baqara”.

El Corán y la cultura islámica [editar]

Imagen del corán.

Imagen del corán.

Antes de poder tocar una copia del Corán o mushaf, un musulmán debe realizar un wudu (la ablución o ritual de limpieza con agua). Esto se basa en una interpretación literal de la azora 56:77-79: “Pues Este es en verdad el Honorable Corán, el Libro bien conservado, que nadie podrá tocar salvo quienes son limpios.

La execración del Corán significa insultar el Corán sacándolo de su contexto o desmembrándolo. Los musulmanes siempre tratan el libro con reverencia y, por consiguiente, es prohibido reciclar, reimprimir o simplemente descartar las copias viejas del texto (en este último caso, los volúmenes deben ser quemados respetuosamente, o bien, enterrados).

El respeto hacia el texto escrito del Corán es un elemento importante de la fe religiosa de muchos musulmanes. Ellos creen que insultar el Corán intencionalmente es una forma de blasfemia. De acuerdo con las leyes de algunos países musulmanes, la blasfemia se puede penar con una prisión de muchos años o incluso con la pena de muerte.

El Corán como fuente del derecho islámico [editar]

El Corán es una de las principales fuentes de Derecho en el mundo islámico, junto a los hadices.

El principio de hacer emanar un sistema de Derecho de la revelación divina, de un libro revelado, es una práctica que encuentra suficientes ejemplos a lo largo de la Historia de todas las civilizaciones

La Ley consolidada en un sustrato religioso, la legislación del Profeta era una auténtica innovación en la ley ancestral de Arabia. Tal y como afirma Joseph Schacht, en un principio, Mahoma no había venido a este mundo a cambiar la ley consuetudinaria existente. Su misión, en tanto que Profeta, no era crear un nuevo sistema jurídico, sino enseñar a los hombres cómo actuar, qué hacer y qué era preciso evitar para, cuando llegara el Día del Juicio Final, poder entrar en el Paraíso.

Es por esto que el Islam en general, y la Ley islámica en particular, es un sistema de deberes, comprendiendo tanto obligaciones rituales y morales como legales, en el mismo plano de igualdad y sometidas todas a la autoridad del mismo imperativo religioso. El pensamiento eje de la Ley islámica era que si las normas morales y religiosas reveladas y publicadas por Mahoma se extendieran a todos los campos, aspectos y relaciones del comportamiento humano y se aplicaran regularmente, no habría lugar ni necesidad de un sistema jurídico, en su más estricto sentido. Ésta era la idea primitiva de Mahoma y así se encuentra expresado en el Corán.

En resumidas cuentas, el elemento religioso y moral incide de manera relevante en el carácter de la legislación coránica, que se mantuvo a lo largo de la formación de la shari’a, de la Ley islámica, en donde se aprecia una tendencia a reemplazar las actitudes puramente legalistas —es decir, a hacer derivar consecuencias jurídicas de ciertos hechos de una forma aséptica— por una tendencia a imponer reglas morales al creyente.

Por ello, la revelación directa contenida en el Corán, constituye la primera fuente del derecho islámico, seguido de la revelación indirecta deducida de la conducta del propio Mahoma, y tras ella la revelación genérica o tácita de Alá a los creyentes, es decir, el derecho consuetudinario preexistente. Además estos tres mensajes deben ser interpretados y desarrollados en su aplicación a la vida práctica por los alfaquíes o juristas que construyen la fiqh (ciencia jurídica), por la jurisprudencia y por la doctrina de los fatwàs.

En cuanto a su contenido jurídico, podemos diferenciar, dentro del ámbito normativo explícito en el Corán, entre la legislación establecida para los actos de culto y religiosos (las oraciones, la peregrinación, los sacrificios, etc.), que en total suman unos ciento cuarenta versículos o aleyas, y el resto, de temática más claramente legislativa.

Las prescripciones de talante claramente jurídico son relativamente poco numerosas, unas 130, a saber: derecho de familia, derecho civil, derecho penal, derecho procesal, derecho constitucional, derecho internacional y, por último, sobre el sistema económico y financiero. Por supuesto, esta enumeración no es más que aproximativa, pues los expertos coránicos y los ulemas, aún discuten sobre ello, ya que, el contenido jurídico de algunas aleyas es discutible y, con frecuencia, un mismo precepto concierne simultáneamente a varios ámbitos del derecho.

En fin, por lo demás, se encuentra en el Corán versos susceptibles de servir de base para la organización de la vida social y de las relaciones entre ricos y pobres, así como normas para el trato con los trabajadores.

Como conclusión cabe destacar que la sociedad árabe existente antes del Islam y de las revelaciones coránicas tenía sus reglas referentes a las costumbres y a la regulación de su modo de vida, con sus sanciones y castigos, que, en gran medida, no difieren en mucho con lo que establece el Corán. El Islam va a confirmar en gran medida gran parte de estas reglas, a la vez que anula y reforma otras, pues el Islam no se presenta, en un principio, como una religión venida para hacer tabla rasa y revocar el sistema judicial, lo que implicó el respeto a lo que la gente tenía como leyes y costumbres, forma de actuar que se ve reflejada incluso con los pueblos que conquista.

Para finalizar citaremos un dicho referente al contenido jurídico del Corán, muy esclarecedor y aceptado por los estudiosos del mismo: “(el Corán) detalla todo lo que sea inmutable y resume lo que sea modificable”. Con esta regla, la Ley islámica se asegura su perennidad y su adaptabilidad a lo largo de los tiempos, pues junto a la inmutabilidad de cuestiones principales, se encuentra la interpretación, la modificación, el cambio de las normas secundarias.

Escribir e imprimir el Corán [editar]

La mayoría de los musulmanes de hoy usan versiones impresas del Corán. Existen “Coranes” para todos los gustos, libros de bolsillos, muchos de ellos en ediciones bilingües, con el texto árabe por un lado y una glosa en una lengua familiar del otro. El primer Corán impreso se publicó en 1801 en Kazan.

Antes de que la impresión fuera implementada comúnmente, El Corán se transmitía a través de copistas y calígrafos. Debido al hecho de que la tradición musulmana sentía que retratar directamente a los personajes sagrados podría conducir a la idolatría, se prohibió decorar El Corán con imágenes (como sí se hace con frecuencia en los textos cristianos, por ejemplo). En vez de esto, los musulmanes desarrollaron un amor y un cariño especiales por el texto en sí. Una de las consecuencias de esto es que la Caligrafía árabe es un arte que posee un honor muy alto en el mundo musulmán. Los musulmanes también decoraron sus ejemplares del Corán con figuras abstractas conocidas como arabescos, con tintas de colores y doradas. Algunas páginas de algunos de estos Coranes antiguos se han usado a lo largo de este artículo con fines ilustrativos.

Las Traducciones del Corán [editar]

Las Traducciones del Corán El Corán ha sido traducido a muchos idiomas, pero las traducciones no son consideradas por los musulmanes como copias auténticas del Corán, sino simplemente como “glosas interpretativas” del libro; por lo tanto no se les da mucho peso en los debates relativos al significado del Corán. Además de esto, como simples interpretaciones del texto, se les trata como libros corrientes, en vez de darles todos los cuidados especiales que sí se les dan generalmente a los libros en lengua árabe.

Robert de Ketton fue el primero en traducir el Corán y lo hizo al Latín, en 1143.

julio 13, 2008 Posted by | Religion | , | Deja un comentario

Las reglas de la guerra en el Islam

De acuerdo con las reglas del Yihad, lo que se especifica a continuación ha sido prohibido por el Profeta Muhammad:

1. Está prohibido matar a los comerciantes, los mercaderes, contratistas y similares. Si no toman parte en la lucha, deben ser dejados en paz. (Jaraj de Yahya, p. 34. Jaraj de Abu Yusuf, p. 122)

2. Está prohibido matar a los que no son combatientes (Mabsit de Sarajisy, X, 64)

3. Combatientes son aquellos capaces de luchar físicamente. (Sharhj al-Siyar al-Kabir, IV, 78)

4. Está prohibido matar a las mujeres, los niños, los criados y los esclavos que acompañan a sus amos y no toman parte en la lucha, a los ciegos, los monjes, los ermitaños, los ancianos, los incapacitados y los locos. (Mabsut de Sarajsiy)

5. Está prohibido matar a los campesinos que no toman parte en la lucha ni son afectados por el resultado de la misma. (Véase la costumbre de Abu Bakr en Tabari 2026, 2031; la de Umar en Ibn Rush Bidayah al-Masjtihad I, 131)

Allah el Todopoderoso declara en el Corán: “Y combatid en el camino de Allah a quienes os combatan a vosotros, pero no os propaséis; es cierto que Allah no ama a los que se exceden”. (Azora de la Vaca: 2-190)

El Profeta dijo: “No seáis gente que no razona y afirméis que si los demás os tratan bien vosotros haréis lo mismo y si os causan daño vosotros también lo haréis. Acostumbraos más bien a hacer el bien si os tratan bien y a no hacer el mal si os tratan mal”. (Tirmidhi 5129)

Que Allah tenga misericordia de nosotros y nos guíe por el camino recto. Amin.

julio 13, 2008 Posted by | Religion | Deja un comentario

Pasos para convertirse en Islam

Descripción: Pasos que necesita realizar una persona para aceptar el
Islam como su religión, ingresar a la comunidad y pasar a ser
musulmán.

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La palabra “musulmán” significa “aquel que se entrega a la voluntad de
Dios”, sin distinción de raza, nacionalidad u origen étnico.
Convertirse en musulmán es un proceso simple y fácil que no exige
requisitos previos. Se pude convertir al Islam en privado, o en
presencia de otros.

Si alguien siente un verdadero deseo de ser musulmán y una convicción
plena junto con una fuerte creencia de que el Islam es la verdadera
religión de Dios, entonces, todo lo que hace falta es pronunciar la
“Shahada”, el testimonio de fe, sin más. La “Shahada” es el primero y
más importante de los cinco pilares del Islam.

Al pronunciar este testimonio o “Shahada”, con fe y convicción, pasa a
ser parte de la comunidad de hermanos del Islam.

Al ingresar al Islam buscando sinceramente complacer a Dios, le son
perdonados todos los pecados previos, y comienza una nueva vida de
piedad y corrección. El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean
con él) le dijo a una persona que le había puesto la condición de que
aceptaría el Islam si Dios le perdonaba sus pecados:

“¿No sabes acaso que al aceptar el Islam, Dios te perdona todos tus
pecados anteriores?” (Sahih Muslim)

Cuando alguien acepta el Islam, en esencia se arrepiente de las
actitudes y creencias de su vida anterior. No es necesario llevar la
carga de los pecados cometidos antes de aceptarlo. Se elimina el
registro, y es como si acabara de salir del vientre de su madre. Por
eso debe intentar, lo más que pueda, mantener su registro limpio y
esforzarse por hacer la mayor cantidad de buenas acciones posibles.

El Sagrado Corán y los dichos del Profeta (Hadiz) hacen hincapié en la
importancia de seguir al Islam. Dios dice:

“Ciertamente para Dios la religión es el Islam [entrega a
Dios]…” (Corán 3:19)

“Quien siga una religión diferente al Islam [la entrega a Dios] no se
le aceptará, y en la otra vida se contará entre los perdedores”.
(Corán 3:85)

En otro dicho, Muhámmad, el Último de los profetas de Dios, dijo:

“Todo aquel que atestigüe que no existe nadie digno de ser adorado
excepto Dios, Quien no tiene compañeros, y que Muhámmad es Su servidor
y profeta, y que Jesús es servidor de Dios, Su Profeta y Su palabra[1]
que Él le otorgó a María, y que Jesús es un espíritu creado por Dios;
y que el Paraíso (el Cielo) existe, y que el Fuego del Infierno
existe, Dios lo hará ingresar al Paraíso, acorde a sus obras”. (Sahih
Al-Bujari)

El Profeta de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él)
también dijo:

“Ciertamente Dios le ha prohibido el Infierno a la persona que diga:
‘Atestiguo que no existe nadie digno de alabanza excepto Allah
(Dios)’, con la intención sincera de alcanzar el Rostro de Dios”.
(Sahih Al-Bujari).

Declaración del Testimonio (Shahada)

Para convertirse al Islam y ser musulmán, la persona necesita
pronunciar el siguiente testimonio con convicción y entendiendo su
significado:

La ilah illa Allah, Muhámmad rasulu Allah

Cuyo significado es:

“Atestiguo que no existe nada ni nadie con derecho a ser adorado
excepto Dios, y que Muhámmad es un Mensajero (Profeta) de Dios”.

Para oírlo, haga clic aquí o en “Live Help” para obtener ayuda vía
chat.

Cuando alguien pronuncia este testimonio con convicción, se convierte
en musulmán. Se puede hacer en privado, pero es mucho mejor si se hace
ante testigos de su comunidad o con un asesor a través de “Live Help”,
para que le ayuden a pronunciarlo correctamente.

La primera parte del testimonio consiste en afirmar la verdad más
importante que Dios le reveló a la humanidad: Que no existe nada ni
nadie digno de adoración excepto Dios Todopoderoso. Dice en el Sagrado
Corán:

“Y por cierto que a todos los Mensajeros que envié antes de ti [¡Oh,
Muhámmad!] les revelé que no existe más divinidad que Yo. ¡Adoradme
sólo a Mí!” (Corán 21:25)

Esto significa que todas las formas de adoración, ya sean orar,
ayunar, invocar o buscar refugio, por ejemplo, deben ser dirigidas a
Dios y sólo a Dios, a nadie más. Dirigir cualquier forma de adoración
a otro que no sea Dios (ya sea a un ángel, a un profeta, a Jesús, a
Muhámmad, a un santo, a un ídolo, al sol, a la luna, a un árbol) es
una contradicción con el mensaje fundamental del Islam, y es un pecado
imperdonable para Dios, a menos que la persona se arrepienta antes de
morir. Todas las formas de adoración deben dirigirse a Dios solamente.

Adorar significa realizar actos y pronunciar palabras que complazcan a
Dios, cosas que Él ha ordenado o alentado a hacer, ya sea a través de
un texto sagrado o por analogía. Por lo tanto, adorar no se restringe
solamente a la implementación de los cinco pilares del Islam, sino que
también incluye todo aspecto de la vida. Proveer alimento a la
familia, decir palabras de aliento a una persona para alegrarla
también son considerados actos de adoración, si se hacen con la
intención de complacer a Dios. Esto significa que, para ser aceptados,
todos los actos de adoración deben ser llevados a cabo con sinceridad
y con la intención de satisfacer a Dios.

La segunda parte del testimonio significa creer que el Profeta
Muhámmad también es servidor y Mensajero de Dios. Esto implica que se
debe seguir las enseñanzas del Profeta. Se debe creer en lo que él ha
dicho, practicar sus enseñanzas y evitar lo que ha prohibido. Se debe,
por lo tanto, adorar a Dios sólo según sus enseñanzas, pues todas las
enseñanzas del Profeta fueron en realidad revelaciones e inspiraciones
de Dios.

Se debe intentar tanto como sea posible practicar sus enseñanzas,
porque el Profeta fue el ejemplo más sublime de ser humano. Dice Dios
en el Corán:

“Ciertamente eres de una naturaleza y moral grandiosas.” (Corán 68:4)

“Hay un bello ejemplo en el Mensajero de Allah [de valor y firmeza en
la fe] para quienes tienen esperanzas en Allah, [anhelan ser
recompensados] en el Día del Juicio y recuerdan frecuentemente a
Allah.” (Corán 33:21)

Muhámmad fue enviado para implementar de manera práctica el Corán, en
sus palabras, sus acciones, su legislación y en todos los otros
aspectos de la vida. ‘Aisha, la esposa del Profeta, dijo lo siguiente
cuando le preguntaron acerca del carácter del Profeta:

“Su carácter era el del Corán”. (As-Suyuti)

Apegarse verdaderamente a la segunda parte de la Shahada es seguir su
ejemplo en todos los asuntos de la vida. Dios dice:

“Di: Si verdaderamente amáis a Allah ¡Seguidme! Y Allah os amará y os
perdonará los pecados. Allah es Absolvedor, Misericordioso”. (Corán
3:31)

También significa que Muhámmad es el Último Profeta y Mensajero de
Dios, y que ningún otro Profeta verdadero vendrá después de él.

“Muhámmad no es el padre de ninguno de vuestros hombres, sino el
Mensajero de Allah y el sello de los Profetas; y Allah es
Omnisciente”. (Corán 33:40)

Todos los que digan ser profetas o recibir revelaciones después de
Muhámmad serán en realidad impostores, y reconocerlos equivale a
descreer en el Islam.

Le damos la bienvenida al Islam, lo felicitamos por su decisión, e
intentaremos ayudarlo en todo lo que esté a nuestro alcance.

julio 13, 2008 Posted by | Religion | , , | Deja un comentario

Se le acabo el gas?

Pues mire una forma pa’ cocina sin el preciado combustible lol

Esto es nada mas hecho en Dominican Republic

julio 11, 2008 Posted by | Las vainas | , | Deja un comentario

Para que Diantre pago impuesto

En verdad para que diablos pago impuesto?

No veo cual es el beneficio de mi dinero, no lo veo en obras, ayudas y cosas por el estilo. Los unicos que se benefician de mi dinero son los funcionarios, ladrones y una balsa de vagos que se quedan en la casa esperando un chequesito para poder mantenerse sentado y para colmo es con mi dinero. Si vamos a los paises por lo menos tu ves lo que le contribuyes al Estado, veras carreteras, obras de infraestructura, educacion  y salud pero aqui je lo unico que veras son carcachas y calcomas de obras pero nada todavia me pregunto para que diablos pago impuesto

julio 11, 2008 Posted by | Politica | Deja un comentario

Senores Chequeen lo que deja el vicio de jugar o la pornografia lol

julio 11, 2008 Posted by | Las vainas | , , | 1 comentario

Leonel, el Gobierno no contempla otra reforma fiscal

Leonel Fernández

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SANTO DOMINGO.-El presidente Leonel Fernández dijo esta noche que el Gobierno no contempla otra reforma fiscal para combatir la crisis económica y anunció que se focalizarán los subsidios del GLP y el Gas oil y reducirá sus gastos.
El mandatario despejó así las interrogantes que tienen diversos sectores de la vida nacional en el sentido de que se prepara otra reforma fiscal para obtener mayores ingresos fiscales y así enfrentar la crisis.

Fernández emitió su juicio en una conferencia de prensa que sostuvo esta noche con directores de diarios y corresponsales extranjeros en el Palacio Nacional.

“El Gobierno anunciará medidas de austeridad”, dijo al responder una pregunta sobre el plan anti crisis que presentará la próxima semana a la nación.

Empero, explicó que el componente mayor del gastos público está en los subsidios a los combustibles, que sólo el sector eléctrico recibe 1000 millones dólares por ese concepto.

“Sector eléctrico, GLP, el gasoil en esos componentes está el grueso del componente del gasto que pone en riesgo la estabilidad macro económica”, explicó.

El mandatario, que fue muy parco al hablar sobre el contenido del plan anti crisis que presentará, manifestó, empero, que se focalizará el subsidio al gas propano para favorecer a los sectores más pobres.

Asimismo, dijo que se focalizará el subsidio del gas oil para favorecer la producción agrícola.

Además, precisó que se ampliarán los programas asistenciales a la pobla

julio 11, 2008 Posted by | Politica | , | Deja un comentario

Hello world!

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julio 11, 2008 Posted by | Uncategorized | 1 comentario